Pastor y maestro
El sacerdote católico es, por el sacramento del Orden, otro Cristo, por lo tanto debe ser pastor como Él y maestro como Él. Este hombre que ha respondido afirmativamente al llamado que Dios le hace de guiar a su pueblo debe llevarlo conforme a Su Voluntad. Hago tanta aclaratoria con el "debe" porque lo que origina la necesidad de escribir estar líneas es la actitud que he visto en algunos sacerdotes que dista de la imagen que me han hecho de lo que debe ser el sacerdote ministerial. Por lo ordenación, recibida de manos del Obispo, el sacerdote pasa a ser otro Cristo en la tierra. Aunque es cierto que todos los bautizados somos como Jesús, el ministro ordenado lo es de manera distinta, la gracia del Espíritu Santo en él tiene otro carisma. Una vez que el Obispo ha puesto sus manos sobre su cabeza e invocado el Santo Espíritu de Dios sobre este cristiano, su vida, indiscutiblemente, pasa a ser distinta, de tal manera que pueda decir con san Pablo "no vivo yo, es Cr...