Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como vida eterna

La Ley del Amor

Una de las características de la civilización humana es el desarrollo de normas, reglas, leyes y demás medios para ordenar el comportamiento ciudadano. En la Iglesia, o mejor dicho, en la religión, Dios también pone al alcance de los hombres unas leyes o normas por los cuales debe regirse. Estos son los Mandamientos. Moisés los recibió directamente de Dios y los dio a conocer al pueblo, sin embargo, como siempre hay alguien dispuesto a querer cambiar lo que no le gusta o no le funciona según su forma de pensar y actuar, se hizo necesario recordarle a ese pueblo que la Ley estaba para cumplirse, no para adaptarse. Lo mismo puede pasarnos hoy en día, aquello que Dios nos pide puede parecernos pasado de época o molesto. O por el contrario, podemos creer que se queda corto ante tanto mal que vemos y le agregamos más exigencias y pesar (cf. Dt 4) ¿Quién entrará a ver el rostro de Dios? Al ver los 10 mandamientos más de uno dirá que es imposible de cumplir, que es una locura, e incluso que c...

Palabras de vida eterna

El mundo en el que vivimos actualmente, nos ofrece un sinfín de opciones para que escojamos aquello que nos funciona mejor o nos agrada más. ¿Acaso con la fe es igual? No voy a dar una respuesta tajante en este momento, más bien, quiero compartir contigo esta reflexión. Dime con quién andas... A quien seguimos determina, lo creamos o no, nuestro presente y futuro. ¿Cómo es esto posible?  Si colocas tu fe y confianza plena en algo, o alguien, que no puede darte lo que quieres (aunque lo prometa), ni mucho menos lo que necesitas y conviene, terminarás siendo infeliz. ¿Te parece muy duro? Imagina cuánto debió haber sido para Israel, el pueblo que Dios se escogió y que, en algún momento de su historia, le dio la espalda al preferir los ídolos y dioses ajenos. Muchas cosas ocurrieron para que el profeta, de ese entonces, se parara frente a ellos para exigirles que decidieran si estaban con Dios o no (cf Jos 24, 15). En Venezuela llamamos a esto "ser chicha o limonada", sin embargo...